Ponte a pensar que pasaría si no tuviéramos esa supervisión y limitación en los gastos. Nos volveríamos locos, comprando todo el algodón y hot-dogs.
Iríamos en todos los viajes una y otra vez y veríamos todos los shows. Ahora imagínate esta mentalidad despreocupada en el cuerpo de un adulto con dinero en los bolsillos y con tarjetas de crédito, en un casino repleto con emocionantes juegos de azar y enormes premios como recompensa.
La mayoría de las personas inconcientemente se someterán a un estado infantil, sin ninguna responsibilidad y gastarán como locos sin pensar en las consequencias.
Perderán toda disciplina, tomarán riesgos, como aumentar las apuestas hasta quedar sin un peso.
Mientras más tiempo pasa uno en este entorno, más nos comprometemos.
Finálmente cuando dejan el casino, los apostadores se asientan en un estado mas normal de la mente y si el período de sesiones de casino fue pérdida, vienen los remordimientos... pero es demasiado tarde,el casino tiene el dinero.